No cabe duda, todos los hombres de México somos iguales.

AMA DE CASANo importa la edad, el mexicano promedio, cada cuatro años espera lo mismo, que la selección nacional de futbol logre pasar la ronda de octavos de final en el mundial en turno.

Como aficionados al deporte que parece ser con el que se nace en este país, sabemos que El Tri es un equipo limitado, y que difícilmente podrá ser una potencia mundial, sin embargo eso no importa.

El nivel de desempeño de la selección puede ser bueno o malo, pero a final de cuentas las playeras, las banderas, los boletos, se venderán; y el día que ésta juegue, a la hora que sea, más de la mitad del país sintonizará el canal o la frecuencia por la que se transmite el partido.

Los aficionados mexicanos somos como la clásica esposa mexicana. Tenemos un marido machista, que sólo es cariñoso cuando quiere. Siempre dice que va a cambiar, que es la última vez, que no lo volverá a hacer. En contadas ocasiones nos hace muy felices. Pero al final, aunque éste nunca cambie, nosotros seguiremos siéndole fieles, al pie del cañón, esperando a que algún día ocurra el milagro, que nuestro marido, El Tri, cambie y se convierta en un hombre/equipo de adeveras.

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