Manuel Ochoa Sánchez resultó el ganador del Rincón Sapiens en esta ocasión, y es que su texto nos regala un espacio gigante para la reflexión periodística deportiva y hasta del aficionado. ¿Merecemos los pobres contenidos que nos brinda el periodismo deportivo en México? ¿Hacemos algo para cambiar las formas y modos, ya sea desde atrás de la pluma o como espectadores a este deporte? Descúbrelo y opina en este extraordinario escrito…

Por: MANUEL OCHOA SÁNCHEZ

Para quien no sabe cocinar, y para quien sí, hacer quesadillas es una fácil manera de salir del paso frente a la apuración de tener hambre. Haciendo sólo quesadillas, el talento culinario se iguala aunque se trate de un chef, un plomero, un científico, un futbolista, o un desempleado.

Las quesadillas son una alternativa, pero de ellas no se vive. Así como hacer quesadillas puede ser una salida fácil, hablar con frases hechas resulta similar, y además es una impune invitación a pensar menos, o a no pensar, pero sobre todo (y peor aún), a llenar espacios vacíos de contenido por parte de quien comunica deporte en los medios. Recurrir a éstas es claramente muy fácil, y suele ser un pantano del que resulta complicado salir.

Una mezcla de frases hechas clásicas entre prensa y jugadores: “Gira en un palmo de terreno”, “tiene gran disparo de media y larga distancia”, “el último minuto también tiene 60 segundos”, “en la cancha son  11 contra 11 y todo puede pasar”, “se tira de 9 ½”, “el 2-0 es el peor resultado del fútbol”,  “técnico que debuta no pierde”, “mercado de piernas”, “tiene una cita con la historia”, “hay que seguir trabajando”, “los penales son un volado”,  “es un equipo de hombres, no de nombres”, “los clásicos son partidos aparte”,  “no hemos ganado nada”, “vengo a aportar mi granito de arena”.

Algunas recientes: “Se debe reducir la cantidad de extranjeros en la liga”, “los extranjeros le quitan oportunidad a los mexicanos”.

Para girar nadie necesita el espacio de una pista aérea, ¿o sí?, ¿En dónde termina la media distancia?, ¿Qué tan larga es la larga distancia, pegarle bien de media cancha? En efecto: en el campo son 11 contra 11, así como en una obra de teatro hay actores y un director, pero esa descripción ociosa no aporta absolutamente nada. Con un razonamiento tan burdo como el de “hay de dos: anotar o errar”; sí, los penales son un volado.

Frases así de gastadas se vuelven tan absurdas tras el análisis que nos dejan con una confusión tremenda. Quizás es por eso que jamás se piensan antes de decirlas o escribirlas.

Para llenar de esa forma minutos de transmisión o renglones de prensa escrita, evidentemente no se necesita ser un letrado, y en eso radica la irrelevancia de esas frases tan socorridas.

Alguna ocasión, Marcelo Bielsa, entonces entrenador de la selección argentina, le dijo al periodista Juan Pablo Varsky una de las frases más certeras y verdaderas de las que he sabido desde que soy aficionado a este deporte: “Usted a veces tiene una idea preconcebida del fútbol y trata de ajustarla al partido que comenta; trate de que el partido le genere nuevas ideas y no de hacer encajar su idea de juego con el partido. Es el partido el que tiene que ofrecerle a usted conocimiento”.

Después de eso, Varsky dijo en entrevista para El Gráfico, que aquella lección había significado tanto para él, que la tomaba como receta de cabecera a partir de ese día.

En este país hace falta que alguien diga eso (y claro, que todos tuvieran la humildad de Varsky para recibirla y no la actitud de quien se ofende tras los comentarios burlones del Tuca hacia la prensa). El periodismo deportivo mexicano, así como quizás el internacional, está plagado de estas frases a tal grado, que incluso en momentos pareciera que en vez de estar observando un partido de liga mexicana, nos encontráramos jugando algún videojuego de fútbol por la cantidad de frases pregrabadas que se nos ofrecen.

Lee también   Ganador del Rincón Sapiens I: Claudio López

¿Cuántas veces se dirán por día, por nota, por columna? ¿Habrá alguien que las analice antes de decirlas o escribirlas?

Por otro lado, su presencia, ¿Es síntoma de la mediocridad profesional de quien las dice?, o más bien, ¿Su uso excesivo refleja un “gusto promedio” de nosotros los aficionados?

Si es lo segundo, sería bueno que exijamos algo más que eso, sería interesante que como consumidores de fútbol tuviéramos un “gusto promedio” más refinado. Nos falta consumir más Premier League, Bundesliga, hasta Aperturas y Clausuras argentinas (Con todo y River coqueteando con el descenso), y pensar menos en el “Si no son mis Águilas ¡ni’m’importa!”.

Algún amante de las sutilezas, me diría que no todos tienen acceso a televisión por cable para ver los partidos del sorprendente Mainz, el pintoresco Sankt Pauli, o los incomprensiblemente buenos juegos que se dan entre los peores equipos de la Premier League; sin embargo, y admitiendo caer en un lugar común, la era de la tecnología y su voracidad nos brinda en muy poco tiempo casi todo lo que solicitamos en cuanto a noticias se refiere, por lo que no habría excusa para mantenernos alejados de la información si así lo deseamos.

La nueva tendencia es plagar los espacios de datos irrelevantes: ¿Cuántos minutos jugaron los mexicanos en Europa?, ¿Cuántos pases para gol dieron?, o el simple y gris anuncio de que ni a la banca salieron. Existe el PSV por el Maza, el AZ por Héctor Moreno, Fulham por Salcido y así cada uno de los equipos, pero la información se ofrece de forma descontextualizada y aburrida. ¿Ni siquiera nos merecemos la actualidad de los mejores torneos de fútbol que se juegan en este planeta? ¿En verdad pareciéramos tan ignorantes como aficionados para sólo interesarnos por el Manchester United o el Arsenal por la única razón de que ahí militan Hernández y Vela?

¿Quién compite por un lugar con Salcido en la lateral de Fulham? ¿Quiénes son sus centrales? ¿En qué posición están? No importa, para gran parte de nuestra prensa deportiva basta con decir que el mexicano dio un pase para gol. Sucede tal y como si, de haber un mexicano en la Orquesta Filarmónica de Londres, se limitaran a realizar un informe de la cantidad de acordes que ejecutó con su instrumento. Algo totalmente fuera de contexto, aburrido y ridículo de escuchar para los fanáticos de la música. Ofrecer un tabulador de minutos jugados por los jugadores, y presentarlos como noticia es, como las frases hechas: Fácil, ahorra tiempo y trabajo (en este caso de análisis), pero es a todas luces un desperdicio de talento. Lo preocupante es que si eso es lo que impera en los medios, tal vez eso es lo que pedimos a gritos nosotros como aficionados.

En un contexto realista, sería inadmisible un chef que presentara un simple par de quesadillas en una degustación, un chofer que no sepa manejar o un catador de vinos con mal olfato. Vamos, un extremo que no sepa centrar o un mediocampista creativo sin técnica. A eso se dedican y es gran parte de lo que hacen en la vida. ¡Intenten ser dignos representantes de su profesión!

Gente de fútbol, hagan como los buenos chefs, no sean mezquinos y ofrézcanos algo más que quesadillas en el menú. En parte para eso estudiaron; y los que no, a eso se dedican;  no permitan que sus palabras sean tan fáciles de decir o predecir para cualquier simple aficionado.