Cuando Barak nos invitó a formar parte de este proyecto nos dejó muy en claro una de sus intenciones: darle su lugar al aficionado (lector) con un contenido sapiente. Un reto nada sencillo y no porque el aficionado sea tonto o ignorante, sino porque los medios deportivos y el fútbol en sí mismo se han empeñado en ocultar la realidad, en vender cortinas de humo con una visión centralizada en intereses particulares.

Sin embargo, lo anterior no es más que una consecuencia de lo que los amantes y aficionados al fútbol hemos causado debido a la permisión, a la sumisión de aceptar todo lo que se nos dice y ofrece. Es aquí cuando vale la pena cuestionarnos cuál es el rol del aficionado mexicano hoy en día, o mejor dicho, qué valor tenemos para el equipo al que seguimos y para la gente del pantalón largo, tanto en lo deportivo como en lo mediático.

En su número del pasado mes de julio, la revista Este País publicó el artículo “El aficionado hace más esfuerzos que los jugadores”, escrito por Juan Villoro. En el texto, el escritor puntualiza que en México el aficionado es mucho más dócil a diferencia de otros países como Italia o Argentina. Apunta que un hincha o un tiffosi es un apasionado al máximo, un enfermo de fútbol que puede influir en el resultado. Mientras tanto, para el mexicano es más importante la algarabía en la tribuna que lo que acontece en la cancha.

Palabras más palabras menos, Villoro nos quiere decir que no somos exigentes, todo lo perdonamos y olvidamos a la brevedad. Tradicionalmente hemos sido educados con el arte de decir “NO”: no corras, no empujes, no grites, no preguntes, no digas, etcétera. Este entrenamiento que se nos da desde pequeños lo cargamos a lo largo de los años y lo utilizamos para toda cuestión; el futbol no es la excepción: no importa si perdemos, no hay otro canal, no les interesa, no dicen la neta, no pasó nada.

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Es por ello, y una vez iniciada esta nueva aventura en Futbol Sapiens, que nos ponemos a la disposición del lector y aficionado sapiente para que diga “SÍ” a cuestionar, exigir, proponer y participar de manera directa, con toda seguridad de que NO serán valorados como una cifra o una estadística, sino como un ser pensante y pieza fundamental para que el fútbol (en el periodismo escrito, más atinadamente Futbol Sapiens) crezca.

P.D. Fieles a nuestras respectivas personalidades y estilos sería imposible limitar los sarcasmos, las ironías, locuras y humor negro que nos caracteriza. Eso NO indica que dejemos de abordar con seriedad la información pero SÍ darle una cara que ni el propio Harpo Marx. ¿Ustedes qué dicen?