¿Se imaginan jugar un clásico Manchester United vs Manchester City, meter gol, mandar al rival odiado a la división de ascenso, y no gritarlo…?

La historia de Denis Law es de esas que deben ser recordadas por siempre. Acá su increíble momento, que para muchos hubiese sido maravilloso, pero que para él fue quizás el peor de su vida y el peor del Manchester United.

Denis Law, entre algunas curiosidades, fue el primer jugador que dejó al United para vestir la casaca del City. Escocés de nacimiento y de extracción humilde, Law fue visto jugar en los barrios de su pueblo natal por Bill Shankly, uno de los más importantes entrenadores británicos de la historia, y de inmediato fue llevado al Huddersfield Town de segunda división demostrando un nivel muy importante. Lo contrató el Manchester City en una primera instancia, pero inmediatamente Torino de Italia lo llevó a sus filas, en donde Law vivió una gran etapa con 21 goles en 42 partidos.

Para 1962 Law ya era toda una noticia, y fue entonces que el United hizo una de las transferencias más caras de la historia, llevándoselo a sus filas en donde sería ídolo y donde se convertiría un enamorado del equipo inglés. Junto a Bobby Charlton y George Best, formaron un tridente sensacional que los llevó a conquistar la Liga de ese año. Manchester United viviría una etapa formidable de la mano de estos tres cracks que volvieron locos a los fanáticos rojos.

Law era un jugador genial, estuvo de 1962 a 1973 a gran nivel con el United, tenía de todo. Era temperamental, goleador, carismático. Su fuerte genio lo llevó a ganarse varias sanciones que llegaron a convertirse en semanas de suspensión. Desde su llegada en 1962 y hasta su salida en julio de 1973, Denis jugó 404 partidos en el United y marcó 237 goles, ganando una Champions League, dos Ligas Premier y una FA Cup.

Para 1973, después de toda esa historia de éxitos, Law tenía ya casi 34 años y había terminado su etapa en Old Trafford. Su situación tampoco era la mejor, pero era un jugador caro y sólo un equipo pudo llegarle al precio: el Manchester City. Sí, el enemigo deportivo del United ofertó por el jugador y éste, con todo el dolor de su corazón, aceptó vestir la casaca azul una vez más, sólo que ahora su pase no fue del todo agradable para los aficionados rojos, que lo tomaron como una traición.

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Por la penúltima fecha de la temporada 73-74, debía jugarse el clásico en el Teatro de los Sueños. Se jugaban mucho más que dos puntos, pues la situación del United era terrible, debían ganar y esperar otros resultados para no ir a segunda división. Durante el juego se vivió un nerviosismo total, tensión y dramatismo en cada jugada que se disputaba. Corrían 81 minutos con el marcador empatado a cero goles, y fue justo ahí donde se produjo el hecho que marcó para siempre los destinos del United y de Law. Su historia de amor se quebraría para siempre.

Atacaba el United y perdieron el balón en la mitad del campo, Lee lo tuvo dentro del área y habilitó a Law quien remató mágicamente la pelota que fue a quedar dormida en el fondo de la portería. ¡Gol del City! Gol que mandaba al United a segunda. Del otro lado, la locura de los jugadores y afición del City… bueno menos de uno. Sí, acertó usted. Law no quería festejarlo, se quitaba a sus compañeros cuando lo querían abrazar. Law lucía desconsolado, como arrepentido. La actitud del escocés después del gol lo llevó a salir de la cancha sustituido porque simplemente él no quería seguir jugando. Estaba destrozado.

Salió y anotó el United pero el empate ya no le servía de nada. El descenso llegó en una tarde donde el ídolo, el consentido, se convirtió en el máximo traidor, injusto si usted quiere, pero así lo entendieron los fanáticos rojos que no perdonaron nunca al gran escocés volador Denis Law. Por cierto, esa fue la última temporada de Law en el fútbol profesional, se retiró y pasó a la historia, entre otras muchas cosas, por ese gol, el gol que nunca festejó.

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