Uuuyyy cómo recuerdo a los Cachorros del Atlético Potosino de aquellos años ochentas. Un equipo con muchos altibajos y con temporadas contrastantes. De repente sorprendía colándose a alguna liguilla o quedándose muy cerca de ella y a la otra peleaba el descenso, eso cuando se iba el último no como ahora.

La vida en San Luis en aquellos años, todo tranquilidad, mucha afición por su equipo pero mucho sufrimiento, pues cada inicio de temporada las expectativas de los directivos eran amplias y la afición se ilusionaba, aunque siempre fue un equipo condenado a sufrir.

Y con el equipo, había aficionados que también sufrían como locos. Uno de ellos, mi profesor de ciencias naturales de primero de secundaria que era fanático de los Cachorros a más no poder. Ya sabrán, el tema en las clases era mitad futbol y la otra mitad…también.

Para la temporada 1987-88, el Potosino prometía y en serio, pues una temporada antes se había quedado a un punto de calificar a la liguilla. Recuerdo a jugadores como René Isidoro García, todo un ídolo por allá, Mauricio López, Victor Harlem Medina, el portero Carlos Rafael Novoa, Nelson Sanhueza, que le pegaba durísimo al balón, Eligio Torres, Lorenzo Unanue, Jaime León, Mario Díaz, y muchos nombres más que hicieron de ese equipo una alegría de cada viernes por la noche en el estadio Plan de San Luis.

Las expectativas entonces eran grandes para la nueva temporada y nuestro profesor que el primer día de clases nos dijo, “acá el que no le vaya al Potosino está reprobado” (seguido de una carcajada bromista), se dio gusto conociendo en ese primer día nuestros gustos futbolísticos. Había de todo y en esos años el poderoso América acaparaba los sentimientos de la mayoría, pero nunca faltaba el que iba con las Chivas o con los Pumas. Los pocos restantes al Potosino igual que el “prof”.

Para no hacerla cansada, ese año fue lamentable para el equipo Cachorro, se la vivió en los últimos lugares y la pelea con los Correcaminos de la Universidad Autónoma de Tamaulipas por el no descenso era encarnizada en la zona baja de la general.

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Cada lunes que llegaba el “prof” al salón, la “carrilla” de todos era monumental, él se prestaba al juego y la pasábamos de lujo hasta que las niñas nerds pedían clase y aprendizaje. Nosotros aplicábamos el buuuuuuu monumental contra ellas, claro está.

La vida sin embargo, tiene muchas sorpresas, algunas buenas y otras no tanto. Recuerdo que esa última ocasión que estuvo con nosotros, y con calendario en mano (calendario de juegos claro está), el “prof” como todos le decíamos, nos prometió que si los Cachorros le ganaban a los tamaulipecos en la última jornada y se quedaban en primera, nos iba a pasar a todos y con 8 mínimo. Eran días finales de clases y los promedios no daban, no daban…

Dos semanas después, el inmimente choque por el no descenso en el Plan de San Luis, paralizó la ciudad, no les miento, hasta abrieron la transmisión en el canal 13 local, debido al gran morbo e interés que despertaba el juego.

El llenazo en el estadio fue monumental…le cabían 25 mil cuando mucho, pero ese día hasta en las lámparas había aficionados.

¡El juego dramático a más no poder! Pero al final, con un jugadón de Mario Díaz y una gran definición de Jaime León, el Potosino ganó por la mínima y mantuvieron la categoría.

Para ese entonces nuestro “prof” tenía dos semanas de haber fallecido en un accidente automovilístico. No pudimos evitar echarle una porra ese lunes llegando al salón pues su clase era la primera del día y a algunos no les miento, hasta las lágrimas se nos salieron.

Recuerdo aun que cuando preguntamos por la manera en cómo nos iban a calificar ese último periodo de exámenes la prefecta nos dijo, sus calificaciones ya están entregadas sólo hay que pasarlas a la boleta, se sonrió y se fue.

Y sí, los ochos imperaban en la lista final en la materia de ciencias naturales, al menos el mío ahí estaba.

Gracias “prof” donde quiera que esté…

ELBUENFÚTBOL*
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