Rick Parry está en pañales...
En el mundo del dinero, México sabe más de futbol que cualquiera.

¿Qué puede enseñarle Rick Parry a los dirigentes mexicanos? Si bien le va, será él quien aprenda algo.

El capital, los dólares, están del lado de los poderosos. ¿Alguien puede refutar eso? Bien, entonces sigamos. El futbol es una máquina hacedora de billetes. Luego entonces, el futbol debe estar del lado de los potentados (Insisto, estoy hablando del mundo acaudalado, ese que ninguno de nosotros siquiera imagina).

Quienes conducen, dirigen y administran el futbol, entonces, deben ser fieles aliados del poder.

El bobo Parry ideó una liga inglesa donde los equipos, finalmente, pudieran chuparle varios millones a la televisión. El resultado, casi 20 años después, arroja clubes con ilustres grietas financieras. Otros, y no son pocos, dejaron en el camino su esencia para convertirse en juguetes de petroleros rusos, perforadores gringos, jeques árabes u oscuros magnates tailandeses.

«¿Para eso viene?», habrá preguntado, con razón, el cerebral Justino Compeán. «¿Y este muchacho viene a enseñarnos?», se habrá cuestionado, también justificadamente, el sesudo Decio de María.

Marcelo Bielsa llegó a Chile en 2007. El argentino eligió vivir en el complejo Juan Pinto Durán, lugar de entrenamiento de La Roja, lejos de todo lujo y fantochería. Quien lo contrató, como presidente de ANFP, fue Harold Mayne-Nicholls, un periodista graduado por la Universidad Católica. Para darnos una idea del pensamiento de Mayne-Nicholls, éste obligó a los clubes a distribuir de forma justa los ingresos millonarios del Canal de Futbol de ANFP tras el exitoso 2009 que concluyó con la calificación a Sudáfrica. Y no paró ahí, también presionó a los equipos para que invirtieran el dinero en infraestructura y fuerzas básicas. Vaya, para terminar pronto, ese señor resultaba una amenaza para los grandes barones de aquel país.

Como ya sabrán, Mayne-Nicholls recientemente dejó el cargo como presidente de la federación chilena. En su lugar, llegó, o impusieron, a Jorge Segovia. El nuevo presidente de la ANFP es empresario (¡ya salió el peine!), es español, y llegó a Chile hace poco más de dos años. En ese pequeño lapso, se adueñó del club Unión Española y de la universidad SEK. Por cierto, para explotar el nombre de esa institución educativa en el país sudamericano, fue a juicio contra su propio padre. Como aderezo final a este breve perfil, debo platicar que, años atrás, se asesoró por el mismísimo Florentino Pérez.

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También en este 2010, el gobierno chileno estrenó presidente en la persona de Sebastián Piñera, político instalado en la derecha y dueño del 12% de Colo-Colo. Perdón, lo olvidaba, su consuegro también posee otro 24%. Hace unos años, cuando todavía era Senador, Piñera elaboró el primer boceto del proyecto de Sociedades Anónimas Deportivas, ahora vigente, y que permitió que los viejos clubes propiedad de sus socios, se convirtieran en empresas S.A. propiedad de unos pocos (pero con dinero ¿que no?). Se me olvidaba, Piñera, se supone, era hincha de la U. Católica, pero qué importa, si Colo-Colo tiene más seguidores.

Ese proyecto permitió a la derecha chilena apropiarse también de la U. de Chile, U. Católica, O’Higgings, Everton y Wanderers, es decir, los más seguidos del país. Los que aparecen como respectivos dueños son, como es lógico, empresarios y políticos que militan, o son cercanos, a los partidos Renovación Nacional y Unión Democrática Independiente.

Una vez que ese grupo de dueños de equipos (me suena…) se apropió del futbol chileno, sólo bastaba colocar a alguno de los suyos en el puesto máximo de ANFP, pues, nada tontos, se dieron cuenta que el dinero, el gran lucro, estaba más en la Selección que en sus clubes. Jorge Segovia, ya como gerente del negocio, se animó a sugerir la instauración de un Draft, exactamente igual que en México.

Harold Mayne-Nicholls se fue, y con él, Marcelo Bielsa. El futbol chileno, ahora totalmente en poder del dinero, puede dar como misión cumplida la transformación al modelo mexicano, el más exitoso de todos a la hora de conjuntar billete y poder. En nuestro país se cuenta por décadas el tiempo que el futbol ha seguido este patrón, y el mundo (del dinero, insisto), empezando por Chile, recién en 2010 se dio cuenta de que es la forma más exitosa de custodiarlo.

A final de cuentas, eso es lo único que cuenta para los ricachones que invierten sus centavos en el balón, y en ese tema, México da cátedra.

El modelo de Parry fracasó (¡qué importa si su Premier League ofrece grandes partidos!). El modelo mexicano, en cambio, es la guía que dicta cómo los opulentos e influyentes deben conducir su futbol.