El jazz es un género musical difícil de digerir para algunos y es como la vida misma para otros ya que se trata de improvisar y dejarse llevar. Un género estadounidense por excelencia clásico de los afroamericanos, entró con sigilo a Europa, pero se encarnó entre la gente sin remedio teniendo al superdotado de Django Reinhardt como el mejor guitarrista de jazz de todos los tiempos para muchos conocedores. El gitano francoparlante aprendió a tocar la guitarra dos veces, la primera vez cuando tomó las seis cuerdas antes de aprender a leer e hizo que el instrumento gritara de alegría y la segunda cuando tras un incendio los tendones de su mano quedaron atrofiados inmovilizando sus dedos anular y meñique.

 

“Si tocas una melodía de Jazz y el público no mueve los pies, no toques más”

 

Jazz, Rock, Blues. Louis Armstrong, Jimi Hendrix, Muddy Waters. Es el principio de todo lo que enciende nuestros corazones a través del oído, toda la música que amamos nace de esos tres géneros o bien es una interesante mezcla de ellos. El jazz no tiene nada que ver con Birmingham, la segunda ciudad de Inglaterra donde la gente acostumbraba soñar en las fábricas tapizdas de ladrillo rojo o en las minas de carbón mientras el Reino Unido mostraba su fortaleza industrial al compás de la Reina. Birmingham, con su acento difícil y su aliento alcohólico vive para trabajar duro y para presumir la Copa de Campeones de Europa que ganó el Aston Villa en los años 80. The Villians que son estandarte del futbol en esa ciudad, uno de los siete equipos que han jugado todas las temporadas de Primera División inglesa junto con Manchester United, Liverpool, Tottenham Hotspur, Arsenal, Chelsea y Everton. Hasta ahora. Una escuadra respetada en toda la isla haciendo de Villa Park su centro de encuentro. El único estadio que ha albergado a la selección de La Rosa durante tres siglos. A partir de ahora Aston Villa visitará la oscuridad, terreno desconocido para un equipo de alcurnia en el futbol inglés. La ausencia de luz los espera pero The Claret and Blue Army alumbrará el camino de regreso. El jazz no tiene nada que ver con Birmingham, asi como el descenso no tenía nada que ver con los villanos. O eso creemos.

A finales de los 60 un joven aficionado a Aston Villa estaba a punto de cumplir su sueño de ser un guitarrista profesional, es decir a Tony le iban a pagar por tocar blues y algunos acordes más en pubs de Inglaterra y Alemania junto con su banda, solo había una condición: Había que cubrir el turno en la fábrica de un compañero que había faltado y justo en ese día, su última jornada como obrero una distracción hizo que sufriera un accidente y perdiera parte de los dedos anular y medio de la mano que dirige el mástil de la guitarra. Entró en depresión hasta que alguien le contó la historia de Django Reinhardt y como pudo se fabricó unos dedales para poder tocar la guitarra. Ese fatídico accidente hizo que su estilo cambiara y así se creo un nuevo género musical: El Heavy Metal. El jazz no tuvo que ver, o sí.

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Cuatro adolescentes de la ciudad de Midlands – que sigue teniendo nada que ver con el jazz – aficionados a los Villanos se juntaran para tocar blues y otras cosas justo enfrente de un cine. Tony, ‘Geezer’, Bill y ‘Ozzy’ intentaban tocar algo parecido a Cream mezclado con The Beatles y blues interminables hasta que notaron que en el cine de enfrente se proyectaba la película italiana I tre volti della paura de Mario Bava con Boris Karloff como protagonista, que en inglés fue llamada simplemente Black Sabbath, y se preguntaron como era posible que la gente pagara porque la espantaran cayendo en cuenta que ellos mismos podían hacer música que aterrorizara.

Inventaron un sonido a alto volumen con una distorsión bien marcada en la guitarra de Iommi, con letras oscuras, tachadas de satánicas por algunos y con la presencia de Osbourne como gran frontman. Había nacido el Heavy Metal en la ciudad de Birmingham y la nueva banda, Black Sabbath había engendrado piezas musicales que hechizaron e inspiraron a millones de personas. A diferencia del Hard Rock que es diversión y libertad, el Heavy Metal tiene un discurso basado en la magia, en el mal, en el oscurantismo y con la teatralidad que solo Black Sabbath pudo imprimir para bautizar a éste nuevo género musical.

“Si tocas heavy metal y la gente no mueve la cabeza, entonces deja de tocar”

 

 

Black Sabbath nunca fue una banda satánica per se, simplemente encontraron un método de entrar en la conciencia de la gente de esa época que estaba cansada de los hippies y que el Blues a alto volumen de Led Zeppelin y Deep Purple no le era suficiente. La trilogía de discos “Black Sabbath”, “Paranoid” y “Master of Reality” son auténticas piezas de estudio tanto por el famoso tritono y la terrorífica letra en la canción homónima del disco debut como por la alusión a Lucifer en N.I.B, los himnos Paranoid y Iron Man y el excelso sonido en Children of the Grave o Into the Void, por ejemplo. En una encuesta hecha por BBC Radio, War Pigs fue votada como una de las canciones con peor letra del Reino Unido. Lo que sigue de la historia es largo de contar y el ciclo va a terminar muchos años después. El Heavy Metal lo inició Black Sabbath y ellos mismos van a enterrarlo.

Los 4 de Birmingham (que por una u otra cosa solo quedaron tres) tienen a la oscuridad como patente y asegurada la eternidad ya que gracias a ellos ahora mismo existen incontables bandas inspiradas por el sonido que nada que tiene que ver con el jazz. Aston Villa pisará el lodo por primera vez con sus botas otrora bien lustradas y con The Holte End al pie del cañón pero a sabiendas que en la ciudad industrial de Midlands Iommi, Osbourne, Buttler y Ward enseñaron al mundo de la música que si se puede caminar en la oscuridad y vaya que el camino no es nada malo después de todo.

“Si escuchas al León rugir, es que Villa ha anotado, entonces no dejes de cantar”