Tony Britten. Autor del himno de la Champions League.

Aquel inglés graduado del Real Colegio de Música seguramente sabía muy bien que la música clásica es el único género musical que ha sobrepasado con creces la barrera del tiempo a lo largo de siglos. Mozart, Beethoven, Bach, Paganini rayan en la perfección con notas que purifican los sentidos y que influenciaron por su puesto algunas creaciones de Freddy Mercury (It’s a Hard Life – The Works), John Lennon (Because – Abbey Road) y ni hablar de Ritchie Blackmore  en Rainbow y Deep Purple (Difficult to Cure – Álbum Homónimo de Rainbow), Tommy Iommi (Tritono) y Eddie Van Halen (Eruption – You Really Got Me). El rock que es una mezcla de ritmos con muchas variantes tiene en el Metal su máxima influencia con la música que hace que se erice la piel y ejemplos hay muchos, sobretodo en el Metal Europeo: Therion, Epica, Apocalyptica, Yngwie Malmsteen, Children of Bodom, Nightwish, Nina Hagen, Within Temptation y un larguísimo etcétera. Incluso bandas de con un estilo diferente  decidieron hacer arreglos a su música y adaptarlos a una orquesta sinfónica como Metallica y Scorpions.

 

A Tony no le gustaba el futbol.

 

Partiendo de esto hay que mencionar que en 1992 la UEFA realizó una total reestructuración para intentar sobretodo, borrar la imagen violenta que había generado el futbol europeo en la década de los 80, y es por esto que cambió el formato de sus competiciones incluyendo la antigua Copa de Campeones de Europa, así que encargó la creación de un nuevo himno para volver a fundar el destino de la misma. El encargado fue el músico inglés Tony Britten y el requerimiento era simple, o no. La UEFA solicitó una canción “con clase” que mezclara los idiomas oficiales de Europa: inglés, francés y alemán y que no se pareciera a “We are the Champions” de Queen; simplificando, se requería de un himno basado en la música clásica, no más. Britten que tenia experiencia musicalizando películas y comerciales para televisión hizo una compilación de piezas clásicas para que los directivos de la UEFA se decidieran por algo y lo hicieron por uno de los himnos de coronación del antiguo rey Jorge II de Inglaterra, una pieza de mas de 300 años de antigüedad compuesta por el alemán Georg Händel llamada «Zadok, the Priest».

 

A Tony le gusta mas el rugby que el futbol.

 

Con la base ya elegida, Britten se dio a la tarea de mezclar los tres idiomas para el nuevo himno donde además había que incluir un coro, así que se decidió por palabras básicas traducidas quedando: “Die Meister, Die Besten, Les grandes équipes… The Champions” como introducción. El nuevo himno fue grabado en los Angel Studios en Londres con la Real Orquesta Filarmónica y coros de la Academia St. Martin y aceptado en el verano de 1992 siendo presentado a la sociedad en la final de 1993 donde Marsella derrotó al AC Milán de Van Basten. Cuando colegas de Tony y críticos de música escucharon la composición deliberaron de forma unánime que la pieza no tenía nada de extraordinaria y que el mismo Händel no iba a estar orgulloso de este “cover” y el mismo Britten estaba de acuerdo. No es la mejor canción armónicamente hablando, nunca ha estado en la radio ni un top de Billboard porque nunca se ha puesto a la venta por ningún medio y Tony Britten alega categóricamente que ésta pieza no es para nada su mejor composición, sin embargo logró unir futbolísticamente a Europa y a todo el mundo a través de los coros de su obra.

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La UEFA se renovó y creo la mejor competición de clubes y la segunda mejor de selecciones nacionales de todo el orbe, coronada por unas notas que al inicio de cada partido de Champions League suenan mientras los jugadores hacen los últimos movimientos de calentamiento manteniendo total concentración antes de que inicie el partido que todo futbolista amateur, callejero, soñador  y profesional quiere jugar. Gianluigi Buffon declaró que una de las cosas que mas extrañó durante la ausencia de dos años de la Vieja Señora en Europa fue sentir el himno de la Champions que erizaba su piel, a Totti se le nublaron los ojos cuando volvió a sentir ese coro en su regreso a la competición vestido con su playera eterna y un pequeño niño galés que pateaba un viejo balón en Cardiff soñaba con algún día sentir en carne viva la sensación de la composición creada por Tony Britten; Gareth Bale llegó mas allá y logró levantar una orejona vestido de blanco. Sobran las palabras y sobra decir que una encuesta realizada por una empresa de marketing dice que el 98% de los europeos reconocen las notas de Britten, no importa si es compleja o si es muy sencilla, lo que realmente importa ahora es que en realidad hace vibrar tanto a jugadores como aficionados siendo la cereza del pastel para los partidos de Champions League, todo gracias a alguien que no gusta del futbol y todo gracias a la música que tranquiliza el alma y moldea nuestros sentimientos y que fue parteaguas para que rockeros inmortales hicieran piezas excelsas también. La música clásica no tiene época, se relaciona con todo el mundo.

 

Tony sabe exactamente cuanto tiempo dura el himno de la Champions League y lo omite ahora que intenta ver partidos de futbol por televisión.