Reino Unido ha sido una de las tierras que más aportes fantásticos, culturales y apasionantes nos ha regalado a todos los ciudadanos de este cuarto planeta solar; la isla británica nos ha dado cuentos fantásticos que a más de uno le dieron un ídolo; esa isla también se ha encargado de darle ídolos reales al hombre; músicos, futbolistas, políticos, literatos y un sinfín de personajes con los que algún punto de nuestras vidas podemos simpatizar, así como un club de futbol.

Uno de los muchos íconos británicos, un tal Reginald Dwight para los allegados exigentes o mejor, Elton John para los mortales, así como él mismo se hace llamar en homenaje al cantante Long John Baldry y al saxofonista Elton Dean, ha mostrado a lo largo de su carrera artística y de ídolo; su lado humano, ese lado que conecta con muchos de esa frontera de inalcanzables, debido a su ferviente pasión al futbol, así, como un mortal.

Al inicio de los 70’s tras traspasar su música al otro lado del charco con la canción “Your Song” que le hizo crecer como espuma en las listas de popularidad norteamericanas; Elton John comenzó a probar las mieles del éxito con el álbum Don’t Shoot Me, I’m Only the Piano Player de donde se desprendieron los grandes éxitos Daniel y Crocodile Rock que hoy en día son considerados como auténticos clásicos.

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Si bien, Reggie (para los cuates), comenzaba a disfrutar del éxito, una de las primeras cosas que la fortuna le permitió fue adquirir al equipo de sus amores; las abejas del Watford. (Equipo al cual Elton John se hizo fanático gracias a la pasión de su padre por las avispas).

Elton prometió liquidez en el equipo que en ese entonces se encontraba en la cuarta división; para el año de 1977, un año después de que Reggie se hiciera de las avispas y contratara a Graham Taylor para liderar el nuevo proyecto del barítono, Watford comenzó a llamar la atención división por división.

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Tras una inyección financiera de 400,000 libras, la remodelación del Vicarage Road y el apoyo a la cantera; la primera temporada con el jefe Reggie a cargo, el Watford se consagró campeón; al mismo tiempo que el jefe se fundía en éxito con “Someone Saved My Life Tonight», y su gran disco Captain Fantastic and the Brown Dirt Cowboy.

Para la campaña siguiente; 78-79 las modestas avispas quedaron segundos en la tercera división sólo por detrás del Shremsburg Town; posición que le permitió subir a segunda división donde se mantuvieron compitiendo por tres años consecutivos.

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Para la temporada 81-82, luego de que Elton John pusiera a todos a entonar las letras de I’m Still Standing del exitoso disco Too Low for Zero, los de Reggie consiguieron, al fin, en cinco años, el impensable ascenso a la máxima categoría del futbol británico.

Esa intensidad con la que Elton John ejecutaba en vivo, sin un pelo de miedo escénico fue canalizada por su club quien no se vio nada temeroso en la primera división; en su primera temporada las avispas fueron subcampeones de liga de la mano de Luther Blisset como máximo goleador, Gerry Armostrong como la figura y nada más y nada menos que John Barnes, extraido de la cantera de las avispas (quien se convertiría en leyenda del Liverpool y del futbol ingles). Culminaron dicho curso como la segunda mejor ofensiva del torneo separados a 8 puntos del mítico Liverpool de Bob Paisley.

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Watford, como su “chairman” lograron abrirse las puertas del éxito no sólo en Inglaterra, sino traspasar barreras. Las avispas lograron entrar a la Copa UEFA 83/84 donde cayeron en la tercera ronda ante el Sparta de Praga luego de eliminar a equipos como Kaiserlautern y Levski Sofia.

El 19 de mayo de 1984, el Watford jugó la final de la F.A. Cup ante el Everton, en Wembley; ante la mirada de la Reina Isable y de un Elton John que al que muchos aficionados ya idolatraban casi como a sus recientes ídolos de futbol.

El resultado final; 2-0 a favor del Everton, un montón de lágrimas de Reggie en Wembley que se acercó a consolar y aplaudir a aquellos mortales aficionados del Watford que por un instante, se sintieron cerca de la realeza, la fama y no necesariamente de la reina ahí presente.

Watford Chairman Elton John waves to the fans prior to the FA Cup Final at Wembley Stadium

Para 1987, Elton John vendió a su querido Watford luego de perder la categoría tras la marcha de pilares del equipo a Jack Patchey tras reactivar su carrera artística; quedando como presidente vitalicio tras las grandes cuentas que este rindió con las abejas.

10 años después, Reggie volvió a adquirir al Watford volviéndolo a ceder para 2003.

Ya en 2007, tras un nuevo riesgo de quiebra, Elton John dio un concierto gratis en Vicarage Road donde aficionados tomaron “I’m Still Standing” como himno en señal del apasionado cariño que Elton John brindó al Watford para no sólo sanar la quiebra; sino para inyectar pasión en los sueños de un montón de fanáticos que se sintieron inmortales por más de una década.

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