La lluvia cayendo a cántaros en toda la ciudad, el tráfico infernal de siempre pero ahora haciendo ver al mismo averno como un parque de diversiones. Lo único que quieren esos miles de vehículos a esa hora de la tarde es llegar a casa a descansar. Lo único que quiero mientras rodeo avenidas en la Narvarte y callejones desconocidos de Iztacalco es llegar al Foro Sol; Roger Waters vale el martirio que es trasladarse por cualquier medio en la Ciudad de los Palacios.

Al llegar están las decenas de autobuses que traen a fanáticos de todos lados, se alcanzan a ver letreros de Puebla, Guadalajara, Querétaro y San Luis Potosí. El escenario queda lejos y no queda más que rechazar la “generosa” oferta del bici taxi y comenzar a correr por la pista mojada del autódromo. A pesar del tráfico el concierto no ha empezado y hay tiempo suficiente para cenar algo y tomar suficiente cerveza.

Para bien o para mal y ante mi asombro, en el ambiente no hay gente muy joven. No hay señales de jóvenes veinteañeros o adolescentes, ni tanta gente con el celular por los aires tomando fotos malas y grabando videos de baja calidad ya que el público estaba formado por gente rozando los treinta y para arriba con muchos niños en brazos de sus padres también, esperando ansiosos que el bajista comenzará el show que prometió: Éxitos de Pink Floyd.

Sonido envolvente con bocinas por todos lados hacen la experiencia única. En vez de poner una pared de Marshall’s atrás de él, la megaproducción de Waters hace que el Foro Sol parezca una buena sala de cine con sonidos saliendo por todas partes. Comienza de maravilla, con canciones del Dark Side of the Moon y una del A Saucerful of Secrets que se coló, la velada promete y promete mucho. Time, Money, The Great Gig in the Sky con dos damas haciendo los coros que enchinan la piel aunque quedan muy cortas para la interpretación original de Clare Torry.  Shine on you Crazy Diamond con imágenes de Syd Barrett en las pantallas. Veo llorar al señor de al lado, se me humedecen los ojos a mi también, es por la lluvia, claro.

Lee también   FutRock: Todo se detiene por el maldito Futbol

Wish you were here, Have a Cigar, Mother  diciéndonos: «Mama’s gonna make all of your nightmares come true» hacen que la promesa sea cumplida para dar paso a las canciones del Animals. La joya entre joyas de Pink Floyd. Se asoma la fábrica, Algie el cerdo volador con imágenes y frases sin sentido de Trump terminando con la frase: “Trump eres un Pendejo” y pidiendo al presidente de México que Renuncie Ya. Comienza Another Brick in the Wall con discursos políticos que seguro le harán pasar un mal trago a muchos y el Foro se cae, empieza Pigs (Three Different Ones) haciendo su aparición un jabalí volador con frases hacia Ayotzinapa para hacernos recordar lo que nunca debemos olvidar.

La velada es intensa, se siente una vibra especial entre los asistentes mientras comienza lo inesperado. A Waters se le ocurre tocar ante la sorpresa de la mayoria Fearless, una de mis canciones favoritas y que termina con el himno que The Kop entona siempre en Anfield Road y donde quiera que juegue Liverpool y haya unos cuantos Reds en la tribuna. No entiendo y ni quiero saber porque Gilmour y Waters, aficionados apasionados del Arsenal pusieron You’ll never walk alone como colofón de esa pieza, pero cuando 60 mil personas entonan sin ninguna equivocación el himno del Liverpool solo por seguir el final de la canción sabes que estás en el momento y lugar correcto. Los mexicanos ahi presentes emularon a Anfield Road a la perfección sin ningún partido de futbol de por medio,  y aunque haya faltado Hey You y High Hopes en el setlist se ve en las pantallas la cara de asombro de Roger ante tal cántico y no le queda más que decir:

«Believe me you mexicans. You are the best fucking audience in the world.»

… y cuando se exhaló el último aliento en Comfortably Numb sabemos que lo dice en serio.