Starman mandó a la tierra a su mensajero Ziggy Stardust para dejarnos un mensaje de esperanza quedándose él en las estrellas esperando. Cuando el Mayor Tom despegó hace muchos años hacia el espacio con sus píldoras de proteína en el bolso, las estrellas se miraban diferente aquel día. Cuando el rock y el pop estaban sumidos en la más profunda desgracia presentando a escena los cadáveres de Janis, Hendrix y Morrison; con Lennon y McCartney peleando a muerte cual cruzados en Medio Oriente y con Elvis, el grandioso ídolo del rock convertido en una mala caricatura que tenía lástima de sí mismo, llegó una extraña criatura con la pupila izquierda dilatada eternamente para darle un giro de 180 grados a la escena musical, claro desde Inglaterra ¿Pues de donde más?

Un aspecto andrógino, superdotado artísticamente desde pequeño y tan egoísta que solo hacía música para sí mismo dejando parte de su arte para que el público lo disfrutara por décadas, trajo bajo el brazo una obra intelectualmente poderosa e innovadora que sobrevivió al paso del tiempo dejando una huella imborrable. Siempre sorprendiendo con álter egos, con estilos musicales diferentes que fueron desde el rock, el pop y el jazz se convirtió en el camaleón londinense que siempre quiso ser. Él hizo lo que quiso y todos quedaremos profundamente agradecidos.

 

El Camaleón

 

El principio de éste año ha sido duro para los melómanos ya que no veremos más a los gigantes del jazz (Nathalie Cole), del rock pesado en su estado natural (Lemmy Kilmister) y al hombre que con base a su obra hizo que pudiéramos probar varios géneros musicales en una misma voz. Definir la música del Duque Blanco no tiene sentido, es un caso de estudio mas bien, sin embargo, aunque éstos personajes de éstos géneros no estén más en su forma física serán verdaderamente olvidados cuando dejemos de escucharlos.

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Dice la revista Rolling Stone que el otrora Aladdin Sane ocupa el puesto 23 de los mejores cantantes de todos los tiempos. Dicen los que saben que ahora cantará Under Pressure junto con Freddy con las estrellas, que se miran ahora diferente como parte de su escenario. Starman y Ziggy Stardust sabían que en los 70s el mundo no necesitaba a unos nuevos Beatles y dejaron caer desde el firmamento su mensaje: “No sean tontos, todo vale la pena… dejen que los niños se diviertan”, y si comenzamos a enumerar mensajes que Bowie nos dejó en todas sus facetas podríamos llenar varias cuartillas. Arsène Wegner se quedó con una en especial: “Be Strong enough to be yourself”.

 

Nunca se supo que David fuera apasionado a algún equipo de futbol.

 

Y ya que salió algo de futbol con el técnico del Arsenal (sin mencionar el gol de Ramsey) en un portal meramente futbolero, tienen que saber que aunque suene extraño para un inglés, a David no le gustaba el futbol del todo aunque lo jugó en su niñez, y es mas famoso por haber entrenado boxeo con el gran Richard Lord en Austin, Texas en la década de los 80. Así pues, podríamos acabar el texto con otra de sus frases: “Everything stops for bloody football”, sin embargo, hay otra frase que puede hacer que éstas líneas sean mas amenas y por que no, predicarla de vez en cuando.

 

We can be heroes, just for one day.

 

Dicen que justo ahora se habla de David Bowie, lo cierto es que nunca se dejó de hablar de él en décadas. Honor a quien honor merece.