Juan Gabriel, el Futbol y los Fans de Todo.

Para empezar, hay un pequeñísimo detalle que notar. A Juan Gabriel NO le gustaba el futbol, de hecho ningún deporte. Era una persona completamente sedentaria – lo cual se puede comprobar con su notable sobrepeso en los últimos años – que solo se dedicaba al arte de hacer música.

Juan Gabriel, el Futbol y los Fans de Todo.

No hay forma de meter – ni con calzador – al Divo de Juárez en una nota de futbol o relacionada al deporte, sin embargo a raíz de su muerte se ha suscitado un fenómeno muy peculiar en redes sociales y foros de páginas web: NO puedes hablar mal de Juan Gabriel, así de fácil. Muchos locutores, columnistas, periodistas han expresado su admiración al michoacano pero recalcando que por mas extraño que parezca en una nación donde se idolatra a Juanga nunca gustaron de la vasta obra del cantautor. Mientras escribo éstas lineas veo como acribillan a Nicolás Alvarado por dar a conocer su punto de vista. Tal vez su columna, a pesar de expresar su respetable opinión era innecesaria o bien usó palabras muy despectivas y duras para expresar su antipatía hacia la obra de Alberto Aguilera con un sentido lastimosamente clasista y viendo a quienes gustan de la música del ídolo de Juárez por debajo del hombro, y de ahí se vino la avalancha de descalificaciones hacia el director de TV UNAM por parte de usuarios comunes y corrientes y personas reconocidas en redes sociales. 

Juan Gabriel es parte del México imperfecto que tanto nos gusta y asusta pero que hace que tengamos un sazón especial comparado con otros lugares donde se vive mejor a cambio de una vida “aburrida”, mucha gente gusta especialmente del Rock, Heavy Metal y algunas bandas mas pesadas de los subgéneros del metal, entre otros géneros como Jazz, Pop, Surf, J Rock, Música Clásica, «Punk Melódico instrumental»  etc, etc y sinceramente también muchas personas caen en el error de depreciar muchos géneros musicales que les desagradan hasta darse cuenta que no puede haber una buena fiesta (peda) sin Chente, José José o – ponga su artista regional mexicano favorito – por el simple hecho de que 99.999% no tiene raíces nórdicas donde se escucha Black Metal a todas horas por la radio y mas bien, las hemos intercambiado por ADN latino que hace que la fiesta esté en nuestras venas. Así es México, tan irreverente como indiferente en ocasiones y tal vez algunas líneas en otras columnas que quieren comparar la música “simple”, “rimas fáciles» y lentejuelas del Divo con la obra de Tom Waits, Leonard Cohen o incluso Johnny Cash y se sienten ofendidos por que no crecimos escuchando a Bach no se dan cuenta que México es tan simple como El Laberinto de la Soledad lo describe y tan vasto como la obra de Rufino Tamayo y Carlos Fuentes solo por mencionar a dos titanes y no llenar el texto de los demás. Juan Gabriel está entre los inolvidables por el simple hecho de hacer que en todo el país (e incluso fuera de las fronteras) se conociera su obra al menos de reojo. Pedro Infante: El primer ídolo, gran actor y cantante, Jose Alfredo: Quien nos hace vibrar a ritmo de mariachi, Cantinflas: Adulado por el mismo Chaplin, María Félix: Tan petulante como hermosísima, El Santo: Nuestro Superhéroe, Julio Cesar Chavez, Fernando Valenzuela y tantos personajes de la cultura popular estarán ahi por siempre aunque algunos traten de demeritarlos con argumentos rimbombantes o párrafos rudos, solo por no ser, tal vez lo suficientemente complejos como un libro de Flaubert. Se puede hacer un estudio social complejo incluyendo todas las variables que nos hacen ser mexicanos para saber porque Monsivais ayudó a que se abrieran las puertas del recinto de conciertos mas bello del país a un cantante de música popular por primera vez, a pesar de que la mayoría de los intelectuales de «Alta Cultura» se oponían a que Bellas Artes se convirtiera en un Palenque; el mismo Palacio donde se hizo homenaje a Orozco, Khalo, Lara, Paz, Fuentes, Rivera e incluso el colombiano García Márquez. El Divo de Juárez es el ejemplo del México real. Melancólico, gustoso de su música, muy machista pero capaz de aceptar a alguien amanerado con el pretexto de la fiesta y de pasarla bien, y por supuesto tan simple y tan complejo como un texto de Jose Emilio Pacheco.

Ahora pasemos estas ideas al futbol, el deporte no es un arte per sé pero si es una disciplina muy apasionante tanto para los que lo practican como para los que lo critican. Se hacen mesas de debate mayormente innecesarias donde Todos Somos Expertos en Todo y se dice mucho sin decir realmente nada, sin embargo, todas las opiniones son bienvenidas y el debate está abierto, el mexicano tiene una asombrosa necesidad de dar su punto de vista en cualquier lado. Es politólogo, director técnico y hasta maestro albañil y arquitecto al mismo tiempo. La pregunta es si los Fans de Todo, aquellos que descalifican a quien piensa diferente están dispuestos a dejar pasar opiniones despectivas, duras o incluso hirientes hacia su equipo favorito, su ídolo o el jugador en boga, recordando que algunas personas descargan una ira desmedida hacia comentarios que no les parecen adecuados y hacen notar que los líderes de opinión o columnistas importantes no pueden estar en desacuerdo con lo que los Fans de Todo piensan o se estará cometiendo un sacrilegio. Recordando que a Juan Gabriel NO le gustaba el futbol y que a muchos locutores y a Nicolás Alvarado no le gusta la obra del Divo. Pasará mucho tiempo para que las aguas se calmen y los Fans de Todo calmen su furia hacia el «terrible hecho» de no adornar con rosas las palabras hacia el ídolo de la frontera norte.

Sino fuéramos tan distintos, tal vez muchas cosas sean aburridas aunque a veces los Fans de Todo sacan de sus casillas hasta a las personas mas tolerantes «adornando» sus comentarios con: Gordo de mierda, clasista, homofóbico, maricón entre otras «linduras». Esta no es una reflexión acerca de Juan Gabriel y el Futbol, porque es imposible juntar peras con manzanas en éste caso, sino de como algunas personas no pueden aceptar el hecho de que: Si estás en desacuerdo conmigo, no quiere decir que TU tengas la razón.  

PS. El autor del texto no es fan de Juan Gabriel, por su puesto que lo conoce porque creció escuchado algunas de sus canciones que le recuerdan buenos y malos momentos, pero mientras escribió el texto se dio cuenta que “Hasta que te Conocí” es la canción perfecta para hacer funcionar los lagrimales y poner los pelos de punta y no le pide nada a una rola de Edith Piaf.

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