La escena del rock en México es un tema de profundo estudio con bandas muy buenas, regulares y verdaderos cuentos de terror también, puede comenzar a tratarse desde los años 60 cuando Los Teen Tops, Los Locos del Ritmo, Los Rebeldes del Rock, Los Apson entre muchos más plantaron la semilla comenzando con covers de Elvis, Paul Anka, Every Brothers formando su identidad después creando un cambio social tanto en la forma de actuar, de vestirse y de pensar en nuestros abuelos, muy similar a la cultura estadounidense de la época pero con el toque nacional. Los años 70 con Javier Bátiz, su alumno Carlos Santana, el movimiento jipiteca de Los Dugs Dugs, El Ritual o La Revolución de Emiliano Zapata abanderados con el mítico festival de Avándaro hicieron que La Dictadura Perfecta entrara en pánico y comenzara a prohibir todo evento que congrerara multitudes de jóvenes en esos años, solo logrando que aquellas multitudes se segmentaran y se juntaran en minorías en los famosos hoyos funkies de principios de los 80 hasta que, al desaparecer o al tropicalizarse las bandas hippies de culto se creó una división entre metaleros puristas que piensan que el rock de Black Sabbath, Iron Maiden o Judas Priest debe ser en inglés por de facto y aquellos que le dieron una oportunidad a la lengua de Cervantes con Luzbel, Rata Blanca, Mago de Oz o Ángeles del Infierno.

Los hoyos funkie, garages y terrenos baldíos ubicados sobre todo a las afueras de la Ciudad de México con los barrios marginales como escenario dieron origen al movimiento que alguien nombró Rock Urbano teniendo a lo que quedó de Three Souls in my Mind como referente pero con Tex Tex, El Haragán o Banda Bostik como verdaderos creadores de rolas que reflejan los problemas que se viven día a día en las zonas difíciles del Valle de México; caso especial el de Rockdrigo González, El Profeta del Nopal que formó prosas acompañadas de su guitarra y armónica llenas de protesta social y describiendo la vida en la ciudad al nivel de Chava Flores. Desde Avándaro cuando el gobierno prohibió a su manera el rock, y durante la avanzada urbana, el movimiento era clandestino con poca difusión masiva, el rock en México se segmentó dramáticamente haciendo por ejemplo que Tijuana se decantara por los beats con Artefakto (antecedente de Nortec Collective) y Guadalajara «combatiera» al mariachi dentro de su bastión: El mítico Roxy donde llegaron a presentarse Radiohead, Mano Negra y Atoxxxico. En esos años, a un sello discográfico y a la extinta estación de radio Rock 101 se le ocurrió amalgamar un producto que prometía vender millones de discos, desde España y Argentina llegaron bandas que podían encajar con las formas y maneras oficiales de la mentada Dictadura Perfecta donde la esposa de Miguel de la Madrid había prohibido MTV y sumando a algunas bandas mexicanas con propuestas interesantes, los ejecutivos de la disquera decidieron crear el famoso Rock en tu Idioma y la radio de ese entonces que solo programaba rock en inglés comenzó a inundar las amplitudes con sonidos que para los puristas y melómanos no es rock per sé pero que logró adentrarse en el gusto del público joven hundiendo un poco más al Rock Urbano, punk y metal mexicano en la clandestinidad de los suburbios donde el Tianguis del Chopo era el escaparate. Gracias a esto conocimos y se masificaron bandas como Soda Stéreo y Enanitos Verdes del lado argentino, Radio Futura y Duncan Dhu del lado español y los estandartes mexicanos en forma de Caifanes, Café Tacvba y Maldita Vecindad.

Con el Rock en tu Idioma se popularizó en gran medida la música en español pero se enterró la canción de protesta o las letras que contaban historias propias de la vida diaria de un adolescente de la época, sustituyendo eso por letras simples y ritmos definidos o bien por letras profundas, hasta poéticas en algunas piezas pero con nulo sentido social. Durante muchos años nadie  protestaba musicalmente en un medio masivo y los que se atrevían a hacerlo eran censurados por las estaciones de radio y por «Siempre en Domingo», por supuesto.

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Los sonidos en la radio mexicana de finales de los 80 a mediados de los 90 eran monótonos, lo cual no quiere decir que eran malos, pero era pan con lo mismo, hasta que 4 adolescentes fresas cambiaron el rumbo. Micky Huidobro, hermano de Paco Huidobro de Fobia, Tito Fuentes, Jay de la Cueva hijo del pianista de Los Hooligans y Los Black Jeans e Iván Moreno mejor conocido como “La Quesadillera” crearon a Molotov con canciones plagadas de malas palabras pero con letras y un estilo que dieron en el clavo en la nueva generación que se estaba aburriendo del Rock en tu Idioma. La Quesadillera y Jay de la Cueva no duraron mucho y salieron de la banda para dar lugar a Paco Ayala y Randy Ebright. La alineación final. La radio purista de la época no quiso programar aquellas canciones. Puto, Chinga tu Madre, Que no te haga bobo Jacobo eran totalmente irreverentes, malsonantes y diferentes a lo que se escuchaba en esos años. Dinamita pura para esa generación. Debido al éxito que estaba teniendo Molotov en conciertos y en el medio underground que según Carlos Monsivais nunca fue underground como tal, lograron firmar con una importante disquera sin alterar su estilo logrando masificarse por todo el continente. Los medios especializados y “expertos” creían que esos “niños bien” no iban a durar mucho y que bandas como Resorte tenían un mejor sonido, sin embargo no contaban con que estaban por presentarnos el himno de protesta más importante de América Latina, una canción totalmente honesta, sin pretensiones que se conoce desde Ushuaia hasta Tijuana. Gimme the Power es la canción de protesta más importante de habla hispana al menos en ésta generación y aunque hayan pasado 20 años desde que salió a la luz, su letra se amolda a la situación de cualquier país latinoamericano, en Perú, Panamá, Bolivia, Guatemala o Venezuela la policía te está extorsionando pero ellos viven del dinero que tu estás pagando; y podemos mencionar también Voto Latino, Frijolero o El Carnal de las Estrellas.

El futbol como medio de protesta en México no existe, los futbolistas y directivos son apáticos para expresarse en temas sociales importantes o bien temen a represalias. La liga mexicana solo se limita a mandar leer (de mala manera) a los capitanes de los equipos mensajes de apoyo hacia alguna causa, pero lo hacen con nula gracia e ímpetu. Molotov, que por cierto tiene una gran afición hacia Pumas y América en sus integrantes y ha escrito varias canciones alusivas al futbol cambió el rumbo del rock mexicano quitándose la etiqueta de Rock en tu Idioma, algo que muchas bandas que nacieron junto con ellos no pudieron además de hacer sonar su música por todo el mundo a lo largo de todos éstos años. No hay algún crítico especializado que no reconozca el valor de Gimme the Power como una pieza única, incluso en un Top 5 de mejores canciones de rock en español y de Molotov como una banda que no solo se formó para poder decir groserías en su material. Si le das más poder al poder más duro te van a venir a joder nos dicen claramente en esa prosa atemporal y obviamente nadie de nosotros ha hecho caso. Los tiempos difíciles no se acercan para nada a su final y nadie hace nada porque a nadie le interesa.