Hace cuanto tiempo que no vemos un partido de futbol sin analizarlo exageradamente. Cuándo fue la ultima vez que escuchamos una canción, cerramos los ojos y solo nos dejamos llevar por el sonido. Ir al estadio, levantarse de la grada y solo tomar el escudo de la playera para entonar algún cántico que conocemos de memoria desde siempre. La necesidad de usar tecnisismos para todo se vuelve agobiante. Es válido no tener ni idea de tácticas o formaciones del juego, ni saber que hora era en Escocia cuando Zidane pego su mágica volea. Es válido también no saber de tiempos, compases, si el bajo tiene fuzz o la técnica que está usando el guitarrista principal.  Aunque no sepas por qué, siempre hay algún momento o alguna melodía que hace que la piel se ponga de gallina. Las bandas varían y también coinciden. En el caso de quien escribe estas líneas, Led Zeppelin es quien cumple el cometido de desconectar todo de la realidad por un instante. ¿Qué se siente cuando escuchan el primer acorde de Whole Lotta Love? ¿Pueden reconstruir su mente después de que Immigrant Song la ha destruido por completo?

Alguna vez escuche que el rock solamente es el blues modificado, música nacida de afroamericanos que los blancos robaron, crearon a Elvis e hicieron que sus padres fundadores se fueran al olvido. Tecnisismos por doquier, pretextos para cortar de tajo una buena plática y aferrarse aun más al aparato reproductor de música. Así mismo, se comienza a comparar a Messi con Cristiano Ronaldo hasta el hartazgo. Se critica con argumentos válidos o con falacias pero exageradamente a Chicharito, a los “Grandes” de que cada país  y se analiza con lupa a cada jugador de cada equipo de Europa y tal vez de la liga local solo para reventarlo o llenarlo de estadísticas ¿Recuerdan que sientieron cuando Luis Hernández anotó aquel gol a Holanda?

Led Zeppelin es la banda que hizo que el blues se metiera en las entrañas de la gente, primeramente y siempre afortunados los británicos para que después los riffs fueran pasando de generación en generación a través de nuestros abuelos, padres, tios, hermanos solo para enamorarnos del sonido que aquellos 4 monstruos dejaron para la etenidad, y es que Led Zeppelin en escencia es la banda de rock perfecta con el Dios del Trueno reencarnado en Plant, una monstruo mitológico sentado detrás de la batería haciendo que Bonzo hiciera lo que quisiera de manera magistral, la elegancia y la potencia en la  guitarra de Page que suena perfecta aderezada por el talento innato de John Paul dando balance al sonido más puro que el rock and roll pueda tener. Comenzando desde el blues básico para evolucionarlo a sonidos eclécticos, siempre con una armonía tan sencilla como compleja. Blues clásico en «Since I’ve Been Loving You» para ir subiendo los decibeles en «Rock and Roll» y dar paso a himnos como «Stairway to Heaven» y la perfección de «Kashmir».

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¿Qué pasaría si comenzamos a analizarlo matemáticamente? No lo sé, asi como no sé que pasaría si analizamos línea por línea a los equipos de la final de Champions League.

En el futbol como en el rock hay tantos factores que influyen para crear la magia. Podemos hablar largo y tendido de la afinación de los instrumentos, producción en el estudio, educar la voz, ensayar a más no poder, asistir religiosamente a cada entrenamiento, repasar lo que el director técnico ha planeado durante la semana y no perder la forma física. Tantas variables y tanta disciplina necesaria para subirse al escenario o entrar al campo de juego forman las ecuaciones necesarias, habiendo tantas personas que se apasionan por ésto para bien y para mal. Pero qué pasa si como simples aficionados nos desconectamos de toda matemática y dejamos que los sentidos fluyan. Se puede en el rock y se puede en el futbol. Led Zeppelin es la banda perfecta para intentarlo así como el mejor momento de su equipo de futbol favorito para recordarlo, o bien ¿Cuál banda o qué momento especial da sentido a todo esto? La pasión que deja al cerebro y se muda al corazón no siempre viene en la misma presentación.