SOLICITADO | Edgar Andrade

Precoz puede ser el adjetivo que lo defina. Mientras otros chicos se preocupaban por tramitar su credencial de elector a los 18 años, él ya sabía lo que era ser campeón del mundo y debutar en Primera División. Es Edgar Andrade, de sangre liviana. Un jarocho con mucho futbol en sus botines, poseedor de una trayectoria en ascenso, que este torneo ya ha dejado su sello particular para Monarcas, los goles de larga distancia.

– Se cumplieron 8 años de aquel campeonato del mundo Sub-17 en Perú. ¿Cómo ha transcurrido este tiempo?
Rápido. La verdad que muy rápido, es un recuerdo que va a estar conmigo toda la vida, creo que no hay un día que no piense en ello y la verdad que voltear para atrás y ver que ya fue hace casi ocho años, es de repente como sorprendente, pareciera que fuera ayer por la viveza de ese recuerdo, pero mira, ya hemos crecido, no somos aquellos niños, pero tratamos de mantener esa alegría.

– Hubo quienes no lograron consolidarse en Primera División, ¿Cuál fue el secreto para poder hacerlo?
Creo que secretos no hay. Cada caso es diferente. No podría decir qué fue lo que le pasó a cada uno, pero yo todos los días le agradezco a Dios por lo que tengo, por lo que he hecho en esta profesión, porque no ha sido fácil, he tenido lesiones fuertes, obstáculos que se atraviesan, pero que con paciencia y mucha fe se han sabido dejar atrás y afortunadamente ya son siete años de haber debutado en Primera División y aquí seguimos.

– ¿Qué deja de lado alguien que tan joven es campeón del mundo y debuta en Primera División?
Son muchas cosas. Diversión, amigos, momentos con la familia, estar lejos de ella. No es fácil ser futbolista profesional porque se empieza desde muy chico. Yo tuve la fortuna de formarme en una institución como Cruz Azul, donde se pone mucho énfasis en preparar al jugador para todas esas ausencias y creo que ha valido la pena porque no hay una cosa en el mundo que disfrute más que hacer lo que hago.

– ¿Ser campeón del mundo lo subió a un pedestal en algún momento?
Puede ser. La verdad es que eres muy chico en ese momento y no te das cuenta de muchas cosas. La fama te llega de golpe, las fotos, los autógrafos, las entrevistas, te ves en la televisión, te escuchas en la radio, sales en las revistas, en los periódicos. Sin embargo ahí es donde tiene que ver la gente que está a tu lado, la que te aconseja, la que te ayuda a ubicarte, a poner los pies en la tierra y creo que tanto mi familia, como gente que conocí en el futbol, me ayudaron a no perder el rumbo y seguir con mi objetivo y saber que a nivel profesional pues todavía no había ganado nada.

– ¿Tras un logro de esa magnitud, llegan promesas falsas?
Sí, las hay. Pero, te repito, si tienes alguien a tu lado que te ayuda a permanecer con los pies en la tierra, no las sufres. Llegan supuestas ofertas de Europa, contratos millonarios, cosas que no existen y al final uno tenía que enfocarse en el día a día y aceptar la realidad que en ese momento era seguir entrenando para debutar en Primera División.

– No debe ser fácil debutar en Cruz Azul.
No lo es. Todos sabemos lo que es Cruz Azul, una gran institución, con una crisis de campeonatos, pero que ha mantenido el protagonismo en el futbol mexicano. Un club que año con año tiene buenos planteles, muy completos y que para el joven es difícil llegar. El hecho de haber sido campeones del mundo nos ayudó un poco, pero para ganarnos el debut, hubo que demostrar que teníamos los tamaños en los entrenamientos con el primer equipo.

– ¿Cómo le hizo para superar aquella fractura de tobillo expuesta en mayo del 2007?
Fue un momento muy duro. Algo que no le deseo a nadie. Yo venía tomando continuidad en el equipo (Cruz Azul), me sentía cada vez mejor en el campo, estaba por llegar el Mundial Sub-20 y fue una jugada de mucho dolor, pero yo desde ese momento supe que estaría de regreso a las canchas lo más pronto posible. No pude llegar al Mundial, pero gracias a los doctores y a la rehabilitación, pude volver a las canchas y seguir haciendo lo que disfruto.

– ¿Le bajoneó pasar de Cruz Azul a Jaguares?
No. Quizá se pueda pensar en eso por lo que es Cruz Azul, pero yo lo tomé como una oportunidad de seguir en el futbol, de conocer otra institución, otra afición, como un nuevo reto y con toda la seriedad, y creo que al menos de mi parte dejé todo en Chiapas, al grado de que pude retomar mi nivel y ser convocado a la Selección nacional.

– ¿Defender los colores de la Selección es lo mejor que le puede pasar a algún futbolista?
Sin duda. Desde categorías menores el amor que se siente por esa camiseta no se puede comparar, porque es el sentimiento de defender a tu país y de demostrar que los mexicanos podemos hacer bien las cosas y triunfar en cualquier cancha sin importar el rival.

– ¿Con tanta experiencia, se siente viejo a sus 25 años?
(Risas) No, creo que soy muy joven aún, sí, con cierto recorrido, pero me siento con muchas ganas de seguir haciendo esto, creo que tengo mucho que aportar aún y llegar a Monarcas me ha servido para llenar de nuevo las ilusiones de hacer lo que más me gusta que es estar en una cancha de futbol y tengo la sensación de que las cosas nos van a ir muy bien.

– ¿Qué le ha dejado este torneo con Monarcas?
He llegado a un equipo acostumbrado a ser protagonista, hemos hecho un torneo completo, casi estamos calificados y vamos a buscar la Copa en una final muy importante para la institución. Me han arropado bien y creo que lo mejor aún está por venir.

– ¿Hay equipo para salir campeón?
Podemos competir con cualquiera. Hemos tenido algunos resultados adversos que no esperábamos, pero cuando se llega a una liguilla, la ilusión es siempre salir campeón y tenemos ese pensamiento intacto.

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