La mayoría recordamos esa época escolar en la que nos permitían ver los partidos de nuestra selección en el aula de clases durante alguna justa mundialista, cuando disfrutábamos el futbol con mayor emoción e inocencia. Pues así mismo lo hicieron estos niños en una escuela de Uruguay, cuando José María Giménez marcó con un testarazo el gol de la victoria a su representativo en el primer partido del Mundial de Rusia 2018, el salón estalló en júbilo.

Sin duda los pequeños nos dejan una de las imágenes más lindas que brinda este deporte, cuando se vive así con mayor pureza y menos táctica, con la simpleza de las emociones y sin la complejidad de los conceptos modernos.

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