Lo que parecía ser un bonito detalle por parte de los aficionados (y emulando lo sucedido meses atrás en Holanda), terminó forzando a los árbitros a suspender un partido en la Primera División de Bélgica.

La propuesta tuvo lugar en el marco de la 17° fecha de la Liga de Bélgica y demoró el arranque  del compromiso entre Charleroi y el Oostende debido a que una masiva cantidad de peluches fueran arrojados al campo de juego por parte de las dos hinchadas promoviendo un mejor estilo de vida para los niños en situación de calle para Navidad.

Si bien la iniciativa estaba programada para suceder a mitad del partido, ninguno creyó que la cantidad de peluches iba a ser tan alta y por ende comprometer el desarrollo del partido.

Según revelaron los medios, más de 300 muñecos cayeron entre el área, el arco y detrás del arco, lo cual benefició a miles de chicos pero no así a la terna arbitral confundida por lo que estaba sucediendo.

Pues ojalá se sigan emulando acciones tan buenas como esta pero con un mayor orden, y así no perjudicar el partido que se esta disfrutando.

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